jueves, 8 de julio de 2010

Cartografia del S. XVIII y XIX

CARTOGRAFÍA: La cartografía como ciencia es obra de la civilización helénica. Hasta el descubrimiento de la forma esférica de la Tierra (filósofos pitagóricos) y la medición del arco del meridiano por Eratóstenes de Cirene (-275 a -195), toda representación cartográfica no podía ser más que un simple croquis. A partir de estos descubrimientos pudo establecerse la red de meridianos y paralelos que permitiría a Tolomeo (100-178) la realización de un mapa del mundo por él conocido con una casi correcta situación en latitud y longitud de las tierras representadas. El primer problema planteado por la representación cartográfica fue la transposición de la retícula de meridianos y paralelos de la esfera al plano. Tolomeo se sirvió de la proyección cónica, la más empleada en su época. Los romanos no se interesaron por la cartografía científica y volvieron a la representación esquemática. La alta Edad Media representa un gran retroceso en la ciencia cartográfica: se olvidaron los conocimientos helénicos y se llegó a un esquematismo simbólico, fruto de una concepción bíblica del mundo. El desarrollo de la navegación en la baja Edad Media reanimó la cartografía. Aunque sin el carácter matemático de la cartografía helénica, las nuevas cartas de navegación dan idea aproximada del mundo medieval conocido. Destaca la escuela cartográfica de Mallorca, con la familia Cresques. Los árabes fueron los primeros en adoptar las técnicas cartográficas de los griegos, y entre los cartógrafos musulmanes sobresalieron los de al-Andalus. Mediante el empleo del astrolabio, los musulmanes llegaron incluso a perfeccionar los conocimientos helénicos, y realizaron los primeros portulanos o cartas náuticas. El descubrimiento de la brújula (s. XII) aumentó la importancia de los portulanos. No obstante, la carta náutica no alcanzó una importancia decisiva hasta que el ansia de descubrimientos geográficos del Renacimiento obligó a la navegación de altura prescindiendo de puntos de referencia costeros. La carta plana, con la retícula de meridianos y paralelos equidistantes cortándose en forma ortogonal, fue la salvación del problema de la navegación transoceánica. El holandés Mercator o Kremer perfeccionó definitivamente este tipo de carta mediante la proyección cilíndrica isógona, que utilizó en su mapamundi en 1569. A partir de este momento decisivo los conocimientos cartográficos van progresando de forma paulatina gracias a la mejora de los instrumentos de medición de latitudes y longitudes y a las expediciones geográficas destinadas a cartografiar las regiones desconocidas del Globo. Sin embargo, el principal impulso tuvo lugar en el S. XX gracias a los progresos de la técnica, tales como la fotografía aérea y, posteriormente, el dominio del espacio.
Diccionario Salvat.

En España, en la segunda mitad del siglo XVIII y durante el siglo XIX, cabe destacar la obra de Tomás López, cartógrafo español formado en París, autor del Atlas geográfico de la América Septentrional (1758) y del Atlas geográfico de España (1810), y la obra de Francisco Coello, que publicó en el Atlas de España (1847) los mapas de 34 provincias, de las 49 que entonces tenía España. En 1870 se creó el Instituto Geográfico, hoy Instituto Geográfico Nacional, su labor principal fue la edición del Mapa Topográfico de España.


Badajoz 1849

Badajoz 1853
Extremadura 1570 Extremadura 1776
Extremadura 1776
Extremadura 1798
Extremadura 1837



Colección cartográfica del Archivo-Biblioteca de la Excma. Diputación de Cáceres procede de las adquisiciones efectuadas en subastas y en librerías de ocasión. Comprende esta colección mapas extremeños desde el siglo XVI hasta la actualidad.

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